5 cosas que no sabías del entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT)

El entrenamiento HIIT (high intensity interval training) es una de las formas de entrenamiento que han estado en boga los últimos años. Junto con la explosión y adherencia (lenta, pero segura) que ha tenido la población a la actividad física y ejercicio, sus distintas modalidades han sido sujeto de críticas y opiniones. El running, yoga, pilates, bodybuilding o simplemente ir al gimnasio se ha vuelto una práctica común dentro de nuestra sociedad. Un claro ejemplo es la gran cantidad de maratones o corridas que han sido organizadas durante los últimos años. La verdad es que a los profesionales de la salud nos gustaría que esta moda fuera aún más grande debido a los altísimos niveles de sobrepeso que hay en Chile hoy en día, y hoy te voy a hablar de una alternativa para combatir esto y mucho más. Acá hay algunas cosas que tienes que saber respecto a esta “nueva” modalidad de entrenamiento:
1. High intensity interval training es un nombre casi comercial. La verdad es que dentro de las teorías del entrenamiento y sus distintas modalidades, este tipo de entrenamiento está hace muchos años descrito en la literatura. Se llama entrenamiento en intervalos, y lo que busca es dosificar las intensidades para que el sujeto pueda tolerar con mayor facilidad el tiempo de entrenamiento. A lo que me refiero con esto, es que no es nada nuevo. Solo que hoy está más de moda.
2. Lo que si es nuevo (relativamente), es la cantidad de estudios que se han hecho en consecuencia de esta tendencia. Se ha investigado el uso de este entrenamiento en múltiples patologías y condiciones especiales para sustentar el uso de esta modalidad con distintos objetivos. Lo que más claro está, es su uso en programas con objetivos de disminución de peso por su alta tasa de consumo de calorías por sesión. 
3. Generalmente, asociamos este tipo de entrenamiento a una sola forma de ponerlo en práctica: la trotadora. Me gustaría explicarles que la fisiología del HIIT sólo se basa en intensidades. Cada persona tiene parámetros distintos para su intensidad, por ejemplo: para un atleta es una baja intensidad un nivel 6 de trotadora, pero para una persona sedentaria esto puede ser una intensidad moderada-alta. Digo esto ya que la forma más común que tenemos para medir las intensidades en el mundo fitness es la frecuencia cardíaca, y para subir o bajar la frecuencia cardíaca (por ende, la intensidad), no lo hacemos exclusivamente subiendo o bajando la caminadora, sino que con cualquier ejercicio. Una rutina de levantamiento de pesas bien adecuado a la modalidad, el entrenamiento funcional, elíptica, bicicleta, trotadora, escaladora, yoga, pilates o cualquier tipo de ejercicio hecho cuidando los tiempos de alta y de moderada intensidad, y las mismas intensidades individuales, nos van a servir para beneficiarnos con los efectos del HIIT.
4. Muchas veces nos sentimos limitados a realizar ciertas cosas por alguna condición especial que tenemos. El HIIT, como su nombre bien lo indica, se basa en altas intensidades. Por lo tanto, hay ciertas personas que por sufrir de alguna patología crónica o lesión desisten de practicarlo. La realidad es que este ejercicio es adaptable, y en muchos casos (como por ejemplo diabetes, obesidad e hipertensión arterial) recomendable para personas con patologías. Uno podría pensar que no, pero la verdad es que sí. En el caso de las patologías cardiometabólicas, tenemos muchísima evidencia que sustenta el uso del HIIT incluso como tratamiento para ellas. Es de suma importancia asesorarse por un kinesiólogo especialista en esto si tienes alguna de estas patologías y quieres incursionar en el mundo del HIIT y del ejercicio en general.
5. Los beneficios ya reiteradamente estudiados es posible lograrlos en muy poco tiempo por sesión (20-30 min). Esto es sumamente atractivo ya que nos ahorra tiempo en una rutina de vida que ya tenemos casi todas las horas tomadas, haciendo simplemente cosas normales como trabajar, dormir, traslados y labores del hogar. 
Si estos datos te motivan aún más, voy a redundar en que es esencial consultar una opinión profesional para que guíe tu entrenamiento y así puedas aprovechar de mejor forma sus beneficios y resolver tus dudas. Espero haber respondido alguna de ellas.
Catalina Díaz Damm
Kinesióloga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *